Vacaciones: “On”, Estress: “Off”

Agosto llega con impetu dando paso a las esperadas vacaciones. Pese a que muchos ya las habréis disfrutado en este mes de Julio que nos abandona, o tal vez las repartáis a lo largo del año, hay algo que siempre hay que tener en cuenta: Es tiempo de desconectar.

Algun@s habréis llevado a cabo la operación biquini, otr@s lo habreis intentado e incluso están los que habrán optado por la operación otoño… Pero lo más importante es la desconexión, dejar el estress a un lado y descansar, disfrutar de un merecido descanso para volver a la rutina cargados de energía. Disfruta del “aquí y ahora” y reconecta contigo misma@.

Cuida de tu cuerpo: Dormir y descansar, comer sano y beber mucha agua son los tres pilares del autocuidado.

Descansa y disfruta

  • Disfruta de cada instante. Vive el ahora ya que de no hacerlo, puede que te arrepientas después. Puede que en el otoño añores la época mágica de las vacaciones estivales.
  • Muchas familias que sufren apuros económicos no podrán tener “vacaciones”. Sin embargo, conviene desdramatizar la situación, es posible pasar un verano muy bonito a pesar de no viajar a una ciudad diferente o de no gastar en salidas o cenas. ¿Qué es lo realmente importante de las vacaciones? Pasar más tiempo con la familia, con los amigos y con los seres queridos. Con la prisa de la sociedad actual y el individualismo, hacemos el vacío a las personas y no les prestamos la atención que merecen. Aprovechad ese tiempo.
  • Date un capricho, hazte un regalo. No es necesario que sea algo espectacular, puede ser algo que te haga sentir bien. Comprarte el libro de tu autor favorito, darte un masaje, o comerte un helado…Cualquier cosa que no hagas habitualmente y te haga sentir bien, por sencillo que sea.
  • Permítete descansar. Muchas personas no descansan, no se permiten no hacer nada, no saben delegar. Ha llegado el momento de centrarte en ti y cuidar de tu persona. Descansa, disfruta de los placeres típicos del verano, cada época del año tiene sus encantos.

Cuidate

  • Alimentación: Para mantener la salud en verano debes tomar mucha fruta, nos aporta vitaminas. Comer alimentos como verduras, pescados y legumbres también es básico para las reservas de hierro y proteínas. No abuses de las comidas pesadas y aprovecha lo bueno de la temporada. La sandia, por ejemplo, es saciante, diurética, nos aporta mucho líquido, es antioxidante, depurativa,  apenas tiene calorías y aporta potasio, magnesio y calcio.
  • Bebe: Bebe mucha agua. Es necesario beber mucho líquido para mantener siempre el cuerpo hidratado. Claro está puedes variar, zumos naturales y ocasionalmente algun refresco, pero recuerda que dan más sed (exceso de azúcares) y son menos sanos.
  • Protección de la piel: La protección solar para nuestra piel y ojos es imprescindible en verano. Sobre todo en localidades donde la exposición al sol sea continuada. Utilizar gafas de sol, sombrillas, gorras o sombreros, crema de protección … Y recuerda usar aftersun o crema hidratante para mantener la piel hidratada incluso después de la ducha.
  • Actividades deportivas: Puedes echarte la siesta, ¡faltaría más! pero también es necesario moverse. En la playa, nada, pasea, corre, practica deportes acuáticos, juega a las palas y aprovecha para hacer estiramientos mientras tomas el sol. Si estás en la montaña, lo tienes fácil: caminatas, bici, escalar… al igual que si haces turismo urbano. Siempre que puedas, olvídate del coche y ponte en marcha. Además, hacer ejercicio te ayuda a “moverte” también por dentro, para que funciones bien. Eso si, evita las horas de más sol, y recuerda, protección e hidratación.
  • Naturaleza y medio ambiente: Una de las actividades que más tranquilidad y relajación proporciona es disfrutar de la naturaleza al mismo tiempo que respetamos el medio ambiente y el entorno en el que nos encontramos. Disfruta de la naturaleza con conciencia plena. Cuando estés al aire libre lleva toda tu atención a las sensaciones que te llegan por medio de los sentidos. Hunde los pies en arena y nota su textura, aspira profundo la brisa de la montaña, del parque o del mar.
  • Viajes y turismo: La planificación de visitas culturales para descubrir nuevos lugares es una de las mejores actividades del verano sobre todo si los practicas en grupos de amigos y familia.

 

Empieza con una actitud optimista.

  1. Reevalúa tus prioridades. Haz repaso de la temporada otoño/invierno y piensa: ¿qué no quieres repetir?.
  2. Aprovecha para deshacerte de la basurilla emocional que aún puedas tener acumulada. Haz una lista de lo que te quieres desprender, sea en el ámbito que sea (laboral, familiar, relaciones sociales, ocio, personal).
  3. Piensa en qué aspectos de tu vida quieres poner energía y cómo los vas a equilibrar ¿Quieres dedicar menos tiempo al trabajo? ¿Pasar más tiempo con la familia? ¿Iniciar algún proyecto personal? Haz una lista con objetivos realistas para cada ámbito de tu vida que quieras cambiar (pocos pero que puedas cumplir) y qué acciones vas a realizar para alcanzarlos. Guárdala, y  comprométete a cumplirla.
  4. Date espacio para estar a solas contigo mismo y conectar con lo que realmente quieres y deseas. Lleva la atención hacia ti, hacia como te sientes con lo que haces, dices y a cómo te sientes con otras personas, escucha tu voz interior.
  5. Practica la meditación y la respiración consciente.
  6. Retoma alguna afición que tengas olvidada
  7. Estés donde estés, disfruta al menos de un amanecer y de un atardecer. Da igual que sea en el campo, en la playa o en la ciudad. Hazlo.
  8. Ve a algún concierto o recital de música al aire libre
  9. Disfruta de pequeños placeres terrenales. Reúnete con tu gente, organiza alguna velada en la que haya cosas ricas de comer y de beber, aromatiza el ambiente… Crea espacios de encuentro que propicien el placer y la armonía.
  10. Sumérgete en agua natural. Y a ser posible, que fluya. El mar, un río o una cascada son perfectos, si no puede ser, sirven una poza o un pantano.
  11. Expresa lo que sientes. Atrévete a decir lo que te gusta y lo que no, y no hagas nada que realmente no te apetezca.
  12. Haz algo que no hayas hecho nunca. Puede ser desde cocinar un plato nuevo a hacer parapente o montar a caballo. Date permiso para explorar tus límites y realizar actividades diferentes.
  13. Mejora la vida de alguien de tu entorno. Puedes dar un abrazo a esa persona que lo necesita o decirle unas palabras de apoyo. Regalar un libro o hacer algún favor desinteresado.

 

Crea buen karma a tu alrededor y promueve el bienestar en tu entorno.

Te vas a sentir mucho mejor contigo mismo, los demás también lo notarán y además contribuirás a hacer de este mundo un lugar un poquito mejor.

 

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